domingo, 24 de enero de 2010

Y...

Y cuando el viento sople de nuevo, no quedarán estrellas a las que rezarles.

sábado, 23 de enero de 2010

Mis pequeños monstruos


Nunca fuimos más de quince ni menos de seis. Nuestra llegada se hacía notar con días de antelación: el perfume, las voces, el pelo revuelto, las 'lager'en el bolso. Una mirada nuestra alborotaba a los hombres más íntegros, a los juerguistas más voraces; pero tan sólo a algunos les dejábamos jugar cuando la noche ocultaba pecados y pecadoras. Los rayos de luna nos protegían cabalgando corchos y aletas; los rayos de sol nos acompañaban iluminando senderos de cuerpos embriagados y tarde de té moruno. Los besos eran puros y las verdades brotaban del corazón, escocían las despedidas y apretábamos los dientes fuertemente, como estatuas griegas de viejas esfinges, altivas y elegantes, pasionales y puras, dulces como aleteos de pestañas sin rimmel. Danzábamos en el agua, acariciadas por el viento de la tarde, sumergiéndonos en las entrañas del desierto para brotar entregadas a músicas de perdición. Eramos imparables, despiadadas e inocentes como el algodón de azúcar en los dientes de leche. Sonreíamos con los ojos, con el don terrenal de sentirnos felices, hasta que llegó el final. Nos dejamos robar besos, nos dejamos robar almas, nos dejamos mecer por corrientes que nos llevaron lejos, tan lejos que casi no se mantienen las distancias. Y crecimos, cuando ya no había más que crecer, para perder la belleza perfecta de lo que casi nunca sucede, pero guardando el corazón del recuerdo para seguir queriéndonos en medio de las dificultades.

(Para mis brujas: Lucía, Maytetxu, Olga, Marina, Nayra, Claudia, María, Pilar, Vero, Maribel, Claire, Mayte , Montse y Betisa)

viernes, 1 de enero de 2010

Rendez-vous


Suben llamas incendiadas contra el cielo; bullicio que cosquillea los oídos; uvas trituradas ensoredecen las 12 campanadas; busco la sensación que me separe un año del otro.
Purpurina en los ojos para marcar la fecha, lentejuelas que reflejan las excusas inventadas. Mitos subidos a la realidad de la luna llena, deseando creer en la magia, en la energía nacida de la voluntad conjunta, y se eleva el globo de papel recordando a los muertos, brillando en el cielo como estrellas fugaces que durarán siempre.
Mis pestañas se cierran manchadas de rimmel, huelo los labios soñados en imágenes de cava dorado. Imagino la piel anhelante, destemplada bajo la noche, bajo mi piel hambrienta robando besos a mordiscos.
Es nuestra cita con el futuro, la medianoche elgida para decir adiós, para afrontar los cambios, para soñar con deseos y engañarnos con promesas.
Sucumbo al cansacio abrazando mi rostro en la suavidad de las sábanas mullidas, de las gotas de saliva deslizándose en rincones secretos, dormidos ya en la madrugada callejera.