viernes, 18 de diciembre de 2009

Presente


El aire es tibio, como la noche de un verano en la memoria; te acaricia la piel en una capa de maquillaje amelocotonado con sabor a vainilla; su tacto es agradable a finales de diciembre.
Dejo caer la lluvia, dejo que me embriague los cabellos desnudos; se cuela en mis zapatos y me pongo las katiuskas para sentir que es invierno, pero el mar sigue dejando el olor de un estío entre naranjos.
Echo de menos las vidas que pasaron, me aterra el futuro que no llega, me abrazo a la nada de la ausencia e intento avanzar, cada minuto un pequeño paso, disfrutar de su existencia, de este viento del sur, de estas gotas isleñas, de este momento preciso sin tic-tac de reloj.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El resurgir de la libélula











Estoy atascada. Paralizada en una escalera sin escalones de subida, sólo una rampa que me hace retroceder. La inspiración es una dama infiel que viene cuando quiere y te deja abandonada a su antojo, engullida por la vorágine del trabajo de hormiguita que construye pero no suena tan bien. Porque aquella melodía de la escritura mecánica que me acunaba en pensamientos no pensados, se transformó en una loca perdida y sin dueño. Imagino que la vida real me comió de un zarpazo y me robó las ganas de seguir inventando. Pero no desisto, me aferro desesperada a las teclas del ordenador intentando recordar la sensación correcta que le permita retornar a mí, despertar mis ansias por crear nuevos mundos, caras y perfiles pintarrageados por mi insconsciente-consciente, alter egos de mis yos y los tuyos. Pienso en las pecas de mi hermana, en los ojos necesitados de mi hermano, en el corazón bondadoso de mi padre, en la boca de mi madre que ya no esconde nada, y trago saliva descubriendo la mejor razón por la que quiero volver a escribir.

16 de diciembre de 2009

martes, 15 de diciembre de 2009

RUUUUMMMMM



Inventar una vida cada día. Experimentar en mundos diferentes y regresar repleta. Ni el pirata cojo pudo acaparar tantas vivencias. Y todo sin salir de casa.

Encaramada a mi moto negra y plateada salgo volando por la carretera de espumas que me llevan lejos, cerca, en zig-zag. Ruuummmm, ya estoy subida en la montaña más alta, mirando desde mi tabla de snow como saltan los delfines en las aguas cálidas de países sin nombre. Contra mi pecho crece un bebé portador de paz, hace calor y los pinos de Grazalema adormecen el camino de los senderistas. Fussssssh, sopla el viento entre los árboles, contra la arena, esquivando las esquinas de las ciudades, volviéndose frío en las callejuelas, dorado en el mar, helado en los Pirineos, cariñoso en Marsella. Truc, truc, salimos al galope, sin montura, sin bocado cruel y asesino, dulce estampida en lomos blancos, en lomos negros, en lomos salvaje de caballo desbocado, libre. Vuelta a volar, sobre los juncos, como el viento en los sauces me transformo en rana de palacete, en topo ciego que monta fiestas elegantes con los amigos de siempre, con los amigos de ahora, con los amigos que vendrán. Remolino, y vueltas y vueltas, ya no quiero parar, dentro de la espiral que gira y gira sigo inventando historias que nunca se acaban, que no pueden acabar. Mi historia interminable con nombres y apellidos, con rostros conocidos, con besos imaginados, con sueños inexistentes que hago míos para poder reír, para poder llorar, para sonreirte y que tú me sonrías.

Ruuummm, salgo pitando sin pasaporte ni pista de aterrizaje.

22 de febrero de 2008

lunes, 14 de diciembre de 2009

Primer día



Hoy, en el día de la comida templada ( se enfriaron las lentejas hablando por teléfono, se enfrió el puré mirando el facebook), en el día en que todo se cae (se ha caído el azúcar desde el segundo estante, se ha caído el bolso del ordenador y han caído dos cervezas sin alcohol pero ningún cigarro), en el décimo antes de Nochebuena( y aún no me he comido los chocolatines de adviento). Hoy, empiezo mi blog.

MENSAJES SIN DUEÑO



Me gusta colgar mensajes en los árboles, brillan como la purpurina en mañanas soleadas, como las noches de agosto. Sus letras plateadas son tentaciones para las urracas glotonas, un manjar para los paseantes marinos, una dicha para quien sabe escuchar. Penden ligeros en las ramas verdes y despejadas, dispuestos a ofrecerse al aire, a todo el que se pare a mirar al cielo. Limpios y puros sonríen en la dicha de saberse libres, mecidos por sal de espuma que salpica en la lontananza. Su baile es sutil y alocado, a veces vibrante, a veces dulce y sinuoso, siempre suave y en ocasiones tintinieante.
Me gusta hacer mensajes complicados, llenos de palabras garabateadas que hablan del sol, de la luna, la playa, que esconden historias que no se pueden contar. Los pájaros enredan la maraña de sus grafemas, saltando de piedra en piedra, ocultando las aristas del cuento de nunca jamás. Se deslizan bajo la piel si levantas la vista y cosquillean el pecho si respiras profundo. Traen recuerdos de bicicletas y ahogadillas de piscina, juegos tiernos de castillos inflables. Son sueños incompletos de cabellos finos, aclarados por la luz de los peces, por los olivos plateados, por el trigo dorado en tardes de millo y jareas. Su sabor es salado, encalecido y chispeante como gotas de cloro al borde de un naranjo desflorado. Huelen a albero y gitanillas, a pan horneado y gotas de sudor infantil. Te queman los ojos cuando estás desprevenido, pero te hacen reir cuando dejas que te acaricen la cara. Escriben historias de vidrio sin copas de cristal, cálidos e inocentes como melodías de canciones incomprensibles. Te protejen con sombras sin nubes, con tornasoles de ancianas leyendas refescadas en un zumo de frutas, con olores de frituras al borde del mar.
Me gusta dibujar mensajes sin sentido, dejarlos prendidos a riesgo de volar y marcharse con cualquiera. Sus líneas son efíemeras, puras e inconstantes, buscando siempre el mejor hueco para danzar en libertad. Con caligrafía redonda de marcas escurridizas e incomprendidas. Te raspan en los huesos con gesto pícaro y desnudo, se cuelan sin permiso para que llames a su puerta.
Me gusta colgar mensajes en los árboles, regalar sueños a los desconocidos.

21 de febrero de 2009, Fuerteventura